TRIATHLÓN INTERNACIONAL DE LA PAZ


La Paz - Entre Ríos - Argentina
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LA HISTORIA DEL TRIATHLON INTERNACIONAL DE LA PAZ

 


1985 - El nacimiento
Mucha agua ha pasado bajo los puentes desde aquel 10 de febrero de 1985, cuando se dio la señal de partida de la primera competencia de triatlón realizada en el Litoral argentino.
Diecinueve pequeños gigantes se lanzaron al desafío, sólo pensando en llegar y demostrarle a los incrédulos que era posible tremendo esfuerzo.
Y lo hicieron.
Todo empezó cuando Pancho Ibáñez, en su programa de TV “ El Deporte y el Hombre “  presentó informes que incluían a esta extraña disciplina deportiva, nacida de un desafío entre infantes de marina estadounidenses en las playas de Hawai, en 1978.
Las imágenes motivaron a unos intrépidos y audaces "locos lindos" de
La Paz a organizar algo que, si era insólito en el país, mucho más lo era en Entre Ríos.
El Semanario El Paceño retó a los más audaces, incitándolos a probarse a sí mismos en este deporte nuevo y de nombre raro, durísimo y difícil.
El gestor de la aventura tiene nombre y apellido: Juan Ramón Ridruejo, director del periódico, quien llevó adelante la idea sin importarle las opiniones adversas.


Se aproximaban los festejos del sesquicentenario ( 150 años ) de su fundación y en La Paz todo era posible.
En ese marco se escribió la partida de nacimiento del triatlón de
La Paz.
Nadi
e en ese momento pensó siquiera por asomo que surgía una de las fiestas deportivas más grandes del país, que se estaba dando vida a lo que sería el máximo acontecimiento deportivo y turístico de La Paz y una de las pruebas de triatlón mas importantes y famosas del continente americano y del mundo . Ese mismo día comenzó el romance entre ese deporte extraño y los habitantes de la pequeña ciudad del noroeste entrerriano.
Buenos y aguerridos nadadores de aguas abiertas, veloces y fuertes ciclistas y eximios corredores pedestres, junto a algunos audaces, todos de
La Paz, se inscribieron.
Un gran maratonista local, Antonio Domínguez, fue el ganador. La llegada fue en la plaza principal y hubo un detalle significativo: mucha gente siguió las alternativas de la prueba y hubo una multitud en la llegada.
Nacía así – con humildad , casi en silencio , pasando casi desapercibida - 
La Fiesta Triatlón más Grande de América Latina .


1986 - La segunda
Y tanto gustó y entusiasmó la primera experiencia, que en 1986, cuando desde el Semanario El Paceño se lanzó la convocatoria para repetirlo, nadie lo dudó.
La segunda edición del Triatlón de
La Paz sumó otro apunte: se realizó el tercer sábado de enero, fecha que marcaba el aniversario del periódico y de la cual jamás se movería hasta la actualidad.
Veintiséis participantes (10 más que el año anterior) y 38º C de temperatura fueron los datos numéricos destacables de aquella infernal jornada.
Desde el puerto local al balneario Municipal en natación, desde allí hasta el Boulevard 25 de Mayo en bicicleta y luego casi
4.000 metros de pedestrismo por las calles constituían el recorrido de ese año.
Toda la ciudad volvió a mostrarse expectante y enganchada con ese "deporte raro".
Nuevamente ganó Antonio Domínguez, llegando a la plaza principal con mucha luz de ventaja sobre su más enconado rival: el "Negro" Raúl Quintana. Nuevamente la plaza principal repleta de gente ( mas de 2000 personas ) acicateadas por la transmisión en directo de la radio de AM local LT 40 Radio
La Voz de La Paz y los relatos vibrantes de Oscar “ el Lobo “ García .


1988 - La criatura crece
En 1988 se abrieron las puertas al país.
Comentarios llegados a las provincias cercanas sobre las bondades de la prueba y promociones en triatlones de Rosario y Santo Tomé, trajeron atletas de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Corrientes y de distintos puntos de Entre Ríos.
Más, con uruguayos de Salto, Paysandú, Tacuarembó y Montevideo, la prueba tuvo carácter internacional.
Por primera vez largaron (y llegaron) dos damas, ambas de Reconquista (Santa Fe). Fue toda una novedad, porque el triatlón era un deporte de "locos" y de "duros" y no era común a ver una mujer realizando los recorridos de natación, ciclismo y pedestrismo.
Hubo tres jalones nuevos:
- Se corrieron los reglamentarios
1.500 metros de natación, 40 kilómetros de ciclismo y 10 kilómetros de pedestrismo.
- La prueba fue puntuable por el recién creado Campeonato Entrerriano de Triatlón, fiscalizado por la flamante Asociación Entrerriana de Triatlón (AET), fundada solo unos meses antes.
- Fue la primera edición filmada y exhibida por el sistema de televisión por cable local, servicio llegado a la ciudad pocos meses atrás.
Entre los 90 participantes (casi el doble del año anterior), había uno que tenía méritos para ser considerado – en aquel entonces – como el mejor triatleta de
la Mesopotamia: Carlos “ Chape “ Barreyro (de Santo Tomé).
El Petiso no defraudó las expectativas y ganó, superando a su coterráneo Jorge Ferrand (la gran revelación, con sólo 16 años) y al ídolo local, Raúl Quintana, quién remontó casi 15 lugares en pedestrismo.
La gente cumplió puntualmente con la cita. Más de 3.500 personas colmaron el puerto y un número difícil de determinar pobló las calles y la vera de
la Ruta Provincial Nº 1 para seguir la prueba y abastecer de agua en la calurosa jornada a los triatletas.
La Paz comenzaba a tener nombre propio en el triatlón argentino.


1989 - Salimos al país
En 1989 se produjo un nuevo hito: por primera vez la prueba de La Paz sería puntuable por el Campeonato Argentino de la especialidad.
Fueron 136 triatletas los que pisaron las playas de Puerto Márquez para dar vida a la edición y rompieron con el viejo anhelo de superar la barrera de los 100 competidores.
Comenzaron a asombrar sus procedencias: Capital Federal, Córdoba, Mar del Plata, Misiones, Chaco, por nombrar los más lejanos.
Y con esta edición llegó el primer peso pesado que pisó estas tierras: Eduardo "Gato" Díaz (de Córdoba), subcampeón nacional 1988 y protagonista de los duelos con el otro grande aquellas épocas, Mario Rubin.
Y el "Gato" inscribió su nombre entre los vencedores de
La Paz, quedando en el recuerdo por su espectacular performance, su tenacidad, su sentido del humor y sus locuras, como caminar más de 500 metros en los tramos finales de pedestrismo para permitir que su más inmediato perseguidor, un cordobés amigo suyo de apellido Cruz, lograra más puntos para el ranking nacional.
La Paz ya era famosa a escala nacional por sus excelentes premios, su buena organización pero, sobre todas las cosas, por su gente increíble, que se llegaba de a centenares hasta el puerto a las 14 horas y se mantenía en sus lugares hasta que llegaba el último con las primeras horas del atardecer, soportando el calor, el cansancio y aplaudiendo a todos como si fueran los ganadores.


1990 - La primera gran fiesta nacional
En 1990 pareció que se tocaba el cielo con las manos. Una fuerte crisis económica determinó que el calendario nacional se redujera de 40 pruebas puntuables a sólo cinco.
Luego de una ardua selección, fueron elegidas Mendoza, San Juan, Mar del Plata, Córdoba y
La Paz. Un par de años atrás se miraba a Mar del Plata como una meca inalcanzable; ahora se estaba a su nivel.
La afluencia de triatletas fue descomunal: llegaron 250 triatletas de más de 17 provincias argentinas, de lugares tan distantes y disímiles como Comodoro Rivadavia, Mendoza, San Juan, Mar del Plata, Misiones, Salta y Trelew, entre otros.
Llegaron los más expertos y famosos triatletas del país, encabezados por la estrella del momento: Fernando Giacaglia (de Mar del Plata), que en el Grand Prix Nacional 1988/89 había terciado en la lucha con Rubin y Díaz, y era el gran candidato a campeón para esa temporada. Los otros tria top eran Raúl Lemir (Mendoza), Raúl Tereba (Santa Fe) y Mario Rubin (Buenos Aires).
En silencio, llegó un cordobés delgado e introvertido que, según rumoreaban algunos, "daría que hablar". Se llamaba Oscar Galíndez y había surgido explosivamente sobre fines de la temporada anterior.
Y él se encargó de destrozar los pronósticos. Obtuvo aquí en
La Paz el primer gran triunfo oficial en una prueba nacional de su luego meteórica y espectacular carrera deportiva. Superó por más de 2' a Giacaglia y llegó al puerto ovacionado por más de 4.000 personas. Comenzaba una relación increíble entre Oscar y La Paz.
Despué
s de Giacaglia llegaron Lemir, Tereba y el tandilense Castro. En Damas ganó otra famosa del triatlón nacional: la mendocina Elina Urbano, relegando a las marplatenses María Virginia Coronel y Alejandra Calcagno, y a las bonaerenses María Clara Verón y Claudia Schemper.
En Sub 16 inscribía su nombre un gurí de la entrerriana Victoria: Víctor Clivio, superando en un duelo de campanillas a otro que se las traía: Ariel Garrigó (de Paraná).
En Menores Damas, se lucía Silvana Calcagno (Mar del Plata), luego campeona sudamericana, panamericana y representante argentina en los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995.
Ah, y "debutaba" en
La Paz, con 69 años, Ignacio Giró. Ya hacía batir palmas y derramar lágrimas a su paso.


1991 - La fiesta continúa
En 1991 La Paz ya era unánimemente reconocida como la Capital Nacional del Triatlón.
Ninguna ciudad del país podía poner tanto público en las calles, tanto cariño y afecto en el público, tanto aplauso para los competidores, tanta alegría y trabajo en una prueba de esta disciplina.
A la séptima edición llegaron más de 170 competidores de todo el país, Uruguay y Brasil, en un día increíblemente agradable.
La presencia de cuatro verdaderos ejemplos de vida dieron la nota diferente e invitaran al aplauso y a la lágrima: Raúl Torres (de Concepción del Uruguay) y Leonardo Leal (de Rosario), ambos sin un brazo , y Pablo Astoreca (
La Plata), triatleta no vidente, además de Ignacio Giró (Capital Federal), ya con 70 años.
Ellos conmovieron a todos profundamente y demostraron que cuando se quiere, todo es posible.
En
la Elite, el esperado y ansiado duelo entre los tres grandes del país: Oscar Galíndez (Río Tercero), Mario Rubin (Buenos Aires) y Eduardo Díaz (Córdoba). La nueva generación versus la "vieja guardia".
Sólo faltaba Giacaglia, definitivamente marginado de las competencias por un grave accidente sufrido durante una prueba en Brasil.
Y fue para Galíndez, quien superó holgadamente a Rubin (segundo) y Díaz (tercero).
En Damas, la ganadora fue Patricia Santiago (Buenos Aires); en Juveniles los ganadores fueron el entrerriano José María Lyardet; y en damas la todavía entonces adolescente Julieta Solanas (Colón, Buenos Aires).
De aquella edición quedó el recuerdo de un hecho novísimo en el triatlón: la realización de la ceremonia de entrega de premios en una discoteca (la célebre ”Alcatraz” , enclavada sobre las barrancas del río Paraná , hoy desaparecida ), coronando la fiesta – también por primera vez - con un inolvidable espectáculo de fuegos artificiales y champán al aire.


1992 -
La Paz sale a Sudamérica
Parecía que La Paz había llegado al techo de sus expectativas, que no había más que crear o mostrar.
Sin embargo, los organizadores encararon un plano impensable: atraer figuras internacionales e insertar la competencia en el mapa sudamericano del triatlón.
Tarea nada fácil, considerando que
La Paz es una pequeña ciudad de una no menos pequeña provincia argentina.
Aun así, llegaron desde Chile Cristian Bustos y Pablo Droguett, campeón y subcampeón trasandinos , respectivamente. Bustos, después de ganarle 15 días antes, en Pucón, nada menos que a los estadounidenses Mark Allen y Scott Tinley.
Era la competencia más esperada de todas y la lucha estaba planteada: Galíndez-Bustos (en Pucón, el chileno le había sacado 8' de diferencia).
Como nunca antes, más de 5.000 personas llenaron el puerto y 190 bicicletas se colocaron en el parque cerrado.
Y se vio una de las pruebas de triatlón más recordadas de la historia. El duelo entre Galíndez y Bustos fue para alquilar balcones.
El chileno salió del agua 3' adelante, pero ambos llegaron al final de ciclismo sin un solo segundo de diferencia. Salieron a buscar los
10 kilómetros de pedestrismo juntos, con el detalle de que Bustos era uno de los más rápidos del mundo en ese tramo.
Pero Galíndez corrió como nunca y ganó por casi 3' de diferencia. Más de 5.000 personas le brindaron al triatleta argentino el más increíble recibimiento de la historia del triatlón paceño.
Víctor Clivio (de Victoria) tercero, Droguett cuarto, y Mario Rubin (de Buenos Aires) quinto, completaron el podio.
En Damas, repitió Patricia Santiago; mientras que en Juveniles los vencedores fueron el entonces adolescente Sebastián Bachella (Rosario) y la paceñoa María Soledad Ridruejo.
También volvió a conmover la participación del único triatleta no vidente del país: Pablo Astoreca (
La Plata), quien corrió nuevamente junto a su lazarillo de lujo: Mariano Lorefice.
La fiesta terminó al amanecer en la disco Alcatraz.


1993 - América en
La Paz
Entusiasmados con la proyección internacional de la prueba, en la novena edición llegaron triatletas de ocho países (Uruguay, Brasil, Chile, México, Venezuela, Estados Unidos, España y Argentina).
Entre los más celebres: el triple campeón mexicano y número 8 del mundo en aquel momento , Ricardo González, la múltiple campeona mexicana María Luisa Martínez (6ª en el ranking mundial); el subcampeón chileno Pablo Droguett; y quien sería la gran estrella de la competencia: Janet Hatfield (subcampeona estadounidense y número 3 del ranking mundial).
En total, 198 triatletas de 16 provincias argentinas, entre ellos los mejores del país sin excepción alguna, encabezados por el múltiple campeón nacional Oscar Galíndez, completaron el cuadro de una de las pruebas más recordadas.
Galíndez ganó por cuarta vez consecutiva, quebrando la línea del mexicano y del chileno.
Sin embargo, el espectáculo estuvo entre las Damas: allí mandó la estadounidense Janet Hatfield, quien llegó entre los 15 primeros de
la General. Detrás, la campeona argentina Elina Urbano se dio el gusto de ganarle en su terreno a la mexicana Martínez.
Entre los Juveniles ganaron en esa edición Enrique Tomás Cresto (Concordia) y Carolina Urbizu (Córdoba) .
Como siempre, miles de personas colmaron las calles, la ruta y las aguas del Paraná para observar las alternativas de la prueba, alentando a los triatletas y abasteciéndolos de agua, debido a la elevada temperatura.


1994 - La tristeza
La edición 1994 trajo la posibilidad de festejar los 10 años dentro del triatlón nacional con una prueba diferente y una fiesta muy particular.
Por primera vez en el país se habilitó e inauguró una muestra fotográfica con más de 300 fotografías que documentaban toda la historia de la competencia, y se convocaron a los ganadores y figuras de las ediciones anteriores.
Todo estaba listo para vivir la más grande y emotiva de las competencias. Se sumaba a ello la presencia estelar de Cristian Bustos (Chile) estrenando el título de subcampeón mundial de triatlón, obtenido en Hawai. Junto a él, llegaron sus compatriotas Claudia Cortés, Pablo Droguett y Eduardo Araya.
Pero 1994 no fue esa gran fiesta. Un triste y terrible accidente sufrido por el campeón chileno mientras se desarrollaba el tramo ciclístico, al ser arrollado por un vehículo de la prensa, puso un manto de tristeza en el público, en la gente y en los competidores en general.
Quedó el consuelo de ver, de por primera vez en siete años, a un entrerriano ganador: Víctor Clivio se alzó con el triunfo, superando al imbatible Oscar Galíndez, quien no sólo quedó fuera del escalón más alto del podio por primera vez en
La Paz, sino que perdió el invicto de cinco años triunfando en pruebas de triatlón en Argentina.
El entrerriano corrió los últimos
500 metros llorando en medio de la ovación de la gente.
En Damas, Claudia Cortés (Chile) ganó la prueba superando a Elina Urbano en duelo terrible, completando el podio femenino la marplatense María Virginia Coronel.
Entre los Juveniles, fueron Fernando Garrigó (Paraná) y Carolina Urbizu ( Córdoba ) quienes se pararon en el primer escalón del podio .
Participaron 218 triatletas de toda la república. El típico calor sofocante, la entrega de premios junto a las barrancas del río en la disco Alcatraz y el dancing hasta que salió el sol, completaron el cuadro de una fiesta que no fue.
 
 
   
           
 
     
     

       
             
 

  Miércoles, Febrero 3, 2010    
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