El estudio de Gendarmería detectó cortes, discontinuidades y rasgos compatibles con una regrabación, pero no logró establecer el origen de las voces ni descartar una posible manipulación. Fuentes judiciales aclararon que el informe todavía no fue incorporado al expediente. Las grabaciones tampoco fueron utilizadas como prueba de cargo para dictar los procesamientos, que se apoyaron en otras evidencias.
