En modo panelista, el Presidente dedicó buena parte de su discurso a chicanear al peronismo. No hubo alusiones a Nahuel Gallo, una cucarda que se llevó, de forma insólita, el “Chiqui” Tapia. Lo central apareció al final: agenda reformista, alianza con EEUU, defensa por desempleo y críticas a los empresarios.
